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Alberto Arvelo Torrealba: con sus versos reflejó la hermosura e inmensidad de la flora y fauna del llano

Es posible que no hayas tenido la oportunidad de sumergirte en la riqueza intangible de la cultura venezolana que se moldura a través de su folklore y poesía. Por lo tanto, permíteme iniciar este viaje en el mar de la literatura venezolana introduciéndote a uno de sus más respetados exponentes; me refiero al poeta Alberto Arvelo Torrealba.

El 4 de septiembre del año 1905, nació en el estado Barinas, uno de los intelectuales más completos del país, el gran Alberto Arvelo Torrealba, quien con sus versos reflejó la hermosura e inmensidad de la flora y fauna del llano, además de expresar en sus letras las leyendas y costumbre propias del llanero venezolano.

Torrealba, fue un poeta, ensayista, abogado, además de desempeñar varios cargos públicos. Su gran reconocimiento en la cultura popular y en la identidad venezolana se debe a su creación en verso Florentino y el diablo. Las obras de Arvelo están clasificadas en las corrientes del criollismo y el nativismo.

Este insigne venezolano se crío en una familia intelectual, llena de poetas; realizó estudios de primaria en su ciudad natal, mientras que los de secundaria los efectuó en el liceo Caracas, donde se graduó de bachiller en 1927. Asimismo, se trasladó a la capital para cursar estudios de Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Central de Venezuela, donde recibió el título de abogado y posteriormente en 1.935, se doctoró en Ciencias Políticas.

Se le conoció como el «aeda del llano» y así publicó su primer volumen de versos, Música de cuatro, en 1928. Entre los años de 1935-1936 se dedicó a la docencia, impartiendo clases de castellano y literatura en varios colegios y liceos de la zona metropolitana de Caracas.

Alberto Arvelo Torrealba

En el año de 1940 fue nombrado presidente del Consejo Técnico de Educación, en este mismo año también se publicó sus Glosas al Cancionero, que constituye un modelo de poesía con raíz popular y en donde, además, publicó la primera versión de su poema Florentino y el diablo. De la misma manera, durante varios años ocupó diversos cargos políticos como presidente del estado Barinas, miembro de la Corte de Apelación, embajador de Venezuela en Bolivia y en Italia, también fue ministro de Agricultura y Cría.

La gran popularidad de sus versos y escritos lo llevaron a recibir galardones como el Premio Nacional de Literatura, mención Prosa, por su ensayo: Lazo Martí: vigencia en lejanía. Otras obras destacadas de éste personaje fueron: Música de cuatro (1928), Cantas (1932), Glosas al cancionero (1940), Florentino y el Diablo (1940/1957) y Caminos que andan (1952).

 

Un poeta de la vida

La gran popularidad de sus versos se explica por los temas sacados de la vida y del paisaje cotidiano del habitante de las llanuras venezolanas, y por el uso de formas métricas y estróficas de atractiva sonoridad y de larga tradición popular, heredada de nuestro pasado hispánico: el octosílabo, la copla, la décima o espinela, el romance… Pero sus imágenes son muchas veces herméticas, producto de una elaboración poética rica y compleja, con los recursos de una vasta cultura.

Alberto Arvelo Torrealba

Sus versos, además, responden a una vocación profundamente humana y universal. Un profundo contenido reflexivo, netamente existencial, que universaliza la angustia del poeta ante el mundo y la vida.

La obra literaria más conocida de Alberto Arvelo Torrealba, es su famoso poema Florentino y el Diablo (1940) que canta la aventura del catire Florentino quien debe enfrentar al Diablo en una disputa de versos que recorren la cultura del llano y muestran la importancia de la fe sincrética que lleva el venezolano. El autor realizó dos correcciones en la década del 50, y ha sido motivo de importantes adaptaciones al cine y la televisión.

“El coplero Florentino / por el ancho terraplén / caminos del Desamparo desanda a golpe de seis”, con este verso, el poeta, Torrealba comenzó su obra maestra: Florentino y el Diablo.

Fue así, como el 3 de junio de 2004, el Comandante Eterno Hugo Chávez, se enamoró del emblemático poema “Florentino y el Diablo, Chávez por su amor a esta pieza, la puso como ejemplo de victoria frente a los gringos en ese año, ante la convocatoria al referendo revocatorio, y afirmó que la lectura del poema le recordaba a la situación política en Venezuela en el momento y animó a sus seguidores a seguir el ejemplo de Florentino que lucha contra el Diablo (representando a los que pedían la eliminación de su cargo).

De esta manera, entonces Chávez, creó la Misión Florentino, para invitar a la población a votar por la opción del «No». Los centros de organización de la Misión fueron nombrados “Comando Maisanta”, como la base central ideológica y que funcionaron como estratégicas brigadas electorales.

Alberto Arvelo Torrealba, falleció el 28 de marzo de 1971, a sus 65 años en Caracas, Venezuela. En la actualidad es considerado uno de los poetas más destacados del siglo XX en la nación.

Sin duda, lo que marcó a Torrealba fue la riqueza creativa en cada una de sus obras, su sentir por el llano, sus versos que dibujan imágenes hermosísimas en la imaginación, aunque a menudo de difícil comprensión, estas nos reseñan la singularidad, simpleza y belleza de la naturaleza venezolana.

 

Por Ailyn Chávez

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