Baile de Las Turas en Falcón y Lara

Fecha: 23 y 24 de septiembre
Festividad: Baile de las Turas
Lugar: Municipios Federación y Urdaneta del estado Lara y Mapararí en el estado Falcón.
Descripción: Celebración de ascendencia indígena donde el hombre rinde culto a la naturaleza, dándole gracias por los frutos recibidos y pidiendo buenas cosechas para el año venidero.


Baile de Las Turas

El Baile de Las Turas, ceremonia religiosa practicada etnias venezolanas ayamanes y jirajaras, que sobrevive en el Centro-Occidente venezolano.

El cronista de Barquisimeto, y censado en el último registro nacional como ayamán, Ramón Querales, recordó que este ritual, que se realiza a principios de marzo y finales de septiembre de cada año, es una de las expresiones culturales que ha permitido que esta etnia no haya sido exterminada en su totalidad por la cultura occidental.

En el caso del estado Lara, la ceremonia es practicada en el cerro de Moroturo, un sector de Siquisique, la capital de Urdaneta, uno de los nueve municipios del estado Lara y vecino del estado Falcón, localizado a 145 kilómetros de Barquisimeto y a aproximadamente 512 kilómetros de Caracas, la capital de la República.

Querales explicó que el Baile de Las Turas es una danza ceremonial utilizada por los ayamanes antes del inicio de las cosechas y luego de éstas.

“Esta danza se realiza en marzo de cada año para solicitar a los dioses el favor de las cosechas y posteriormente se lleva a cabo a finales de septiembre para dar las gracias por los buenos frutos.”

La fiesta comienza en la noche y culmina en la mañana del día siguiente. Entre sus características se encuentra la danza de personas abrazadas y que forman un círculo, como si fuese una serpiente que se mueve alrededor de un gran altar.

Danzan hacia adelante y hacia atrás, de derecha a izquierda y viceversa, en sentido contrario a las agujas del reloj. Es liderado y coordinado por capataces y mayordomos. También hay una reina.

El Baile de Las Turas, junto con la producción del cocuy y el tejido de chinchorros, son prácticas socioculturales y económicas ancestrales que ha logrado mantener a este grupo indígena.

“La danza de Las Turas y la producción de cocuy es una demostración cultural de los ayamanes”, expresó Querales.

Este grupo étnico forma parte de los micro-chibchas, de acuerdo a las investigaciones de Renato Agagliate, un conocido historiador y antropólogo ítalolarense de Sanare.

Se estima la permanencia de los ayamanes en este territorio desde hace más de 20 mil años, según las indagaciones arqueológicas de José María Cruxent en el Valle del Río Pedregal, que forma parte del territorio ayamán.

Los ayamanes más conocidos son los de Moroturo, practicantes del Baile de Las Turas.

No obstante, agregó el cronista que hay otros núcleos ayamanes donde se baila Las Turas como Mapararí y Parupano. También se conoce su producción de cocuy en La Ciénaga, Bobare y Río Tocuyo, entre muchos otros sitios de Lara y Falcón.


Historia

Baile de Las Turas

Una tradición de origen indígena celebrada anualmente a finales de septiembre, es un aporte cultural de los jirajaras y ayamanes que tiene como motivo rendirle tributo a la época de cosecha. Las turas, es de origen ayamán y jirajaras del vocablo estercuye la cual no ha sufrido transculturización de ninguna índole.

No utilizan instrumentos que no sean de su propia autonomía, ya que son realizados con restos de cráneos de venado de distintos tamaño, a los cuales se le cierran los orificios nasales y de los ojos, con cera virgen, dejando solo abierto el orificio occipital por el cual se reproduce el sonido característico de esta danza.

Y también se utilizan dos flautas, una más larga que la otra, denominadas tura macho y tura hembra, elaboradas con caña o madera, conocidas como quena que consisten en un tubo que se corta en una especie de W o M invertida en uno de sus extremos. Además dos silbatos hechos con cráneos de venado, también de diferente tamaño llamados cacho grande y cacho pequeño y finalmente una maraca, todos estos instrumentos son derivados de la cultura indígena.

Esta danza se caracteriza por poseer un orden jerárquico, organizada de la siguiente manera:

  • El capataz, símbolo de autoridad utiliza un látigo hecho de hilos trenzados con varios nudos en su extensión y encerado con cera de abejas, quien hace cumplir estrictamente las diferentes partes de la ceremonia
  • La reina, utiliza una corona provista de plumas de aves, habitantes de la zona y vistosas hojas como única prenda. Es la anfitriona del baile y responsable de la abundancia de alimentos para la celebración.
  • El mayordomo, cumple varias funciones de las cuales destaca el velar por el emplazamiento de la cruz en el centro del palacio, la disposición de las velas por la reina, la ordenación de los círculos de rigor, la precisión de las ofrendas, etc.
  • Los cazadores, normalmente eligen trece entre los más destacados de la comunidad que deben llevar animales de monte para los preparativos de la ceremonia.
  • Los músicos, el grupo musical está conformado por seis personas: dos cacheros mayores (cachos de venado), dos cacheros menores (cachos de matacán, especie de venado más pequeña) y dos tureros (flautas de caña).

 

El Baile

Baile de Las Turas

En las turas los danzantes se ubican en extensas cadenas, donde participan hombres y mujeres, pero sin un orden preestablecido de alternancia de sexos. El baile se inicia con los capataces, que con una maraca en la mano, salen danzando de un extremo a otro de las largas filas inmóviles de participantes. Inclinan las maracas y realizan diversos gestos como de invocación, moviéndose los danzantes de las largas filas al son de las flautas.

La danza se clasifica como colectiva de ronda debido a que los bailarines forman un semicírculo, van entrelazando sus brazos a los demás, uno por detrás de los hombros del otro y, a veces, colocan la mano en la cintura del siguiente danzarín. Intervienen hombres y mujeres, luego giran en la misma dirección o en la dirección contraria. Los danzantes siempre conservan un riguroso ritmo que marcan con pisadas fuertes sobre el suelo.

Al finalizar la etapa bailable, se da inicio a la ceremonia religiosa donde los danzantes se dirigen a un árbol de gran tamaño de nombre Copey, al que consideran como un portal para los santos espíritus y derraman grandes tinajas de chicha, pues es un árbol que atrae nieblas y lluvias, el objetivo de esto es rogar que no escaseen los inviernos y así tener grandes cosechas.

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